Nunca está de más revisitar (o hacerlo por primera vez) a los clásicos. La estupenda novela de Mary Shelley que tantas y tantas adaptaciones ha dado al cine, a las series de televisión (inolvidable la divertida y entrañable Familia Munster), a la literatura, a los cómics (el maestro Willingham en Fables),... sigue inspirando. A mí en este caso, a ilustrar sobre cartulina gris, con lápiz y algo de tiza blanca, al personaje que encarnó Boris Karloff. Larga vida a los clásicos.
Mi pequeña Luz, el cuento que convierte una despedida en memoria viva
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Conoce la historia real detrás de Mi pequeña Luz, el cuento ilustrado que
convierte una carta de despedida en un homenaje de amor y esperanza.
Hace 7 horas
2 comentarios:
Pues te ha quedado muy bien.Felicidades!
Muchas gracias!Espero seguir en la línea y que os sigan gustando. Por cierto, que tu blog está muy chulo.Enhorabuena también!
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