jueves, 23 de abril de 2015

Lupus, de Peeters

Tras leer su magnífica "Píldoras azules", acercarse a éste "Lupus" ha sido confirmarme la maestría del genio suizo, tanto a nivel gráfico como conceptual, narrativo y guionístico.
 
Peeters narra historias. Historias con encanto, con sentimientos, con personajes casi reales, que necesitan reafirmarse, que dudan, que aman y que sufren y gozan. Lupus es un compendio de todo eso en un envoltorio de viaje científico/futurista/espacial.
 
Si bien algunas reseñas se hacen eco de la relación amorosa como núcleo central de la obra -aun siendo ésta importante-, a mi parecer el verdadero centro está constituído por la AMISTAD, con mayúsculas. La relación entre el protagonista, Lupus, y su amigo Tony, marca la obra en toda su longitud y tiñe los momentos más emotivos e importantes de la misma.
 
El paso a la madurez y a ese encuentro con uno mismo, la aceptación del pasado familiar y la dificultad para comprender el mundo siendo infante (y adulto, por qué no decirlo), en comparación con los recuerdos de esa infancia y detalles siendo adulto como pilares de la obra, son indispensables para que, con un ritmo pausado, y unas ilustraciones en las que las expresiones y la narrativa son solidísimas, Lupus sea una historia para leer y para releer a menudo...