miércoles, 13 de enero de 2016

Star Wars Capítulo VII

Luces y sombras en el inicio de la nueva trilogía estelar. Efectivamente bien parece más un reinicio situado en el futuro de los acontecimientos ya narrados, como su director explicó hace poco. Un inicio en el que se recoge la esencia original, se agregan a los personajes y protagonistas originales para enganchar al público de siempre, y se plantan las semillas de los nuevos para desarrollarlas en las siguientes entregas.
 
Con todo esto de fondo, para un veterano quizás no sorprenda, no impacte, pero no se podrá negar que la aventura, la acción, los personajes con los que uno vive la historia, la maravilla, la amenaza, el ambiente especial de la saga y el enfrentamiento entre en definitiva el bien y el mal, están ahí.
 
El telón de fondo argumental es una vez más el mismo, pudiendo perfectamente al menos haber optado por algo un poco más original que repetir (por tercera vez) un poco lo mismo que en las entregas originales, aunque por supuesto que este episodio es de lejos el más redondo en cuanto al mantenimiento de la esencia fundamental de la saga desde hace décadas.
Además de repetirse, no resulta muy emocionante en cuanto a que si se es muy previsible, o si se sabe que a los personajes no les va a pasar nada grave (por lógica) o irremediable, uno pierde bastante interés.
Por otro lado, a pesar de su metraje resulta bastante entretenida, su factura es impecable, y deja las cosas preparadas para ese desarrollo de las siguientes entregas, que promete.
 
En cuanto a los personajes, salvo Han Solo (estupendo Ford), los antiguos no se lucen, y por lo general (y me resulta extraño decirlo, porque debería ser al revés precisamente) aportan poquísimo, sin capacidad para brillar con ese cariño especial que se les tiene. El papel de Leia es lamentable. Y justo al contrario, los nuevos personajes protagonistas traen ese viento fresco de emoción, aventura, libertad y potencia que tenían los anteriores en la saga original. No importa que no sepamos demasiado de ellos (de hecho su desarrollo es bien corto a nivel de guión y sumamente simple), pero su intensidad interpretativa es enorme (Daisy Ridley y John Boyega, con el veterano Oscar Isaac a buen nivel aunque sin mucho con lo que poder lucirse), y eso a la hora de enganchar al público, es muy a tener en cuenta.
 
Así que... luces y sombras, y la esperanza en que la continuación apunte mucho más alto...