lunes, 3 de noviembre de 2014

Dos días, una noche

Marion Cotillard es la protagonista absoluta de este film centrado en el problema por desgracia demasiado actual de la pérdida del trabajo, con todo lo que esto conlleva en el complicado contexto socio laboral de hoy en día.

Más que interesante y centrada en la psicología del personaje así como en las relaciones personales del personaje interpretado por Cotillard con su marido y compañeros de trabajo, el film acierta a transmitir la situación de indefensión, impotencia y preocupación de la protagonista (madre de dos hijos pequeños, con un pasado complicado de problemas económicos), que se ve inmersa en la más que posible pérdida de empleo. Lastrada por problemas de salud y en un proceso depresivo, Marion tendrá que asumir la pérdida de su trabajo o intentar luchar por conservarlo.

La película plantea la explotación y abuso por parte de los responsables de sus trabajadores asociados (algo demasiado común), en un amplio margen que va desde el planteamiento de situaciones injustas (la elección de cobrar una prima por parte de todos los trabajadores pero con la condición de echar a una compañera o bien que ésta siga pero sin cobrar ninguno la prima) a la coacción, coerción y manipulación de los votos por medio del miedo a no ser aceptado, a no ser renovado, a no ser tratado de manera justa por parte de los compañeros...

Planteado así, el personaje de Cotillard tendrá que intentar convencer a los compañeros a que renuncien a su prima para poder tener un futuro mejor con su familia (encomiable entrega del marido). Esto abre la puerta a mostrar en pantalla toda una variedad de respuestas psicológicas y emotivas por parte de los compañeros de trabajo a la petición de la protagonista. Del rechazo más absoluto al arrepentimiento, pasando por el apoyo incondicional, la violencia, la duda, el miedo, la necesidad, el silencio...
Cada uno de los personajes aporta una pequeña pieza del puzzle, en un marco en el que la sociedad económica actual en las sociedades occidentales tampoco queda muy bien: la prima son mil euros, una cantidad que si bien no es nada despreciable puesto que muchas personas bien podrían resolver parte de sus necesidades básicas con ella, no deja de ser prácticamente nada en definitiva. Una cantidad así permite reflexionar cómo van las cosas, cómo la gente depende en muchas ocasiones de una pequeña aportación para separar la vida difícil pero standard, de una vida más allá de la línea de la mera supervivencia.

Interesante reflexión y film...