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sábado, 18 de diciembre de 2021

Fangs: Homenaje a Peanuts

 

Tira de humor Fangs, por Fran Villalba y Javier Cuevas

martes, 24 de marzo de 2020

Carta para un enfermo

Hola.

No sé quién eres, ni cómo te llamas, pero me importas.

Lo más seguro es que no nos hayamos visto ni encontrado por casualidad, o que si lo hemos hecho
no podamos situarnos ni reconocernos. No sabemos si somos altos, o rubios, o si hemos hecho grandes cosas o visitado lugares increíbles. No importa.

Estamos hoy aquí. 
Estoy hoy aquí contigo, acompañándote en este momento y preguntándote cómo estás.

Si necesitas algo, si quieres contarme algo, puedes hacerlo. 
Aunque no te responda ahora mismo, aquí estoy.

Puedes decírmelo si te apetece. Puedes gritarme si necesitas soltarlo. Puedes reírte conmigo cuando pienses en algo gracioso. Puedes contarme algún secreto. Yo te escucho. O simplemente contemplar el silencio a mi lado. Si quieres puedes cogerme de la mano, mirarme dulcemente y soñar conmigo. Si quieres, puedes decirme lo que te preocupa. O si te apetece llorar, lloraré contigo. Y también puedes decirme lo que harás cuando ya estés fuera del hospital y sin enfermedad, disfrutando de esa libertad que ambos deseamos que tengas bien pronto (llegará, no lo dudes, llegará).

Sé que a veces es duro. Sé que duele y angustia. 
Sé que la vida a veces no es tan bella como nos la cuentan.

Sé también que esa belleza está en ti, en el valor que tienes, en la lucha que llevas cada día, en cada instante en que retomas las ganas de seguir, aunque creas que está complicado todo. 
Gracias por seguir ahí. Gracias por luchar. Gracias por dejarme acompañarte en esta dura lucha por superarlo todo. Gracias de todo corazón.

No nos conocemos. No importa.
Estoy aquí contigo, no lo dudes.

Un abrazo enorme para ayudarte en tu recuperación.

Javi

miércoles, 20 de julio de 2016

Hoy

"Al fin comprender
  que casi todo se va
 demasiado pronto

que no hay espacio para
el temor,
que todo es amor,
y sólo amor,

que Dios eres tú,
y ella y él,

y que 
ni explicaciones
ni justificaciones
tienen 
cabida.

y que tan sólo tú, 
tú,
haces mi vida
necesaria"

Texto: Javier Cuevas

domingo, 3 de julio de 2016

Dreams

Todos aquellos sueños
vividos
en 
nuestras mentes

Model and Stylist: Sicalipsis
Mua: Miriam Franco

Photographer and text: Javier Cuevas

miércoles, 28 de octubre de 2015

En un instante


y te veo
y sonrío.

y te pienso.
y en ti, en mí,
vivo.

J.C.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La recepción

"Miro tu rostro. Repito el gesto tan a menudo como la buena educación lo permite hacer (o eso me digo a mí mismo). Es hermoso.

Intuyo tu alma. Es elegante, complicada e inteligente.

Notas que te miro, pero quizás estés acostumbrada.
Te mantienes ocupada.

Me despido, casi en silencio.

Cuando el ascensor está a punto de cerrarse, me asomo por última vez...
Y tú haces lo mismo".

J.C.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Reflexionando


"Cuando hablan los actos, sobran las palabras".

J.C.

Foto:
Interlaken, en los Alpes suizos.

jueves, 4 de agosto de 2011

1969


"Aquellos años veraneábamos en la costa.
La familia era numerosa y los descuidos crecían según lo hacía aquella. No tanto como para dejarnos a alguno de sus miembros por el largo camino hasta aquel paraíso infantil -ya no tan infantil para algunos-, en aquellas interminables paradas de emergencia que los más pequeños reclamaban nada más arrancar el coche, pero lo suficiente para olvidar esto y aquello, repetir lo que no se necesitaba y cargar con el utensilio antiguo y roto que se sustituyó por otro nuevo y sin estrenar que quedó en el hogar.

En el año 69 pasaron muchas cosas. Entre otras, la luna fue al encuentro del hombre.
También fue el año en que el bañador de J... no apareció. J... tenía ya ocho o nueve años. Comenzaba a cambiar y la vergüenza asomaba en sus actos. Los demás estaban chapoteando y, aunque sus ganas eran tremendas, no se atrevía a bañarse desnudo.
Nuestro hermano mayor encontró la solución. Le dijo: ¡Pero si todos los culos y los pitos son iguales! Lo que tienes que hacer es taparte la cara con las manos...
Aquello le convenció. Siguió el consejo y con la mano abierta lo justo para permitirle ver por dónde iba, se bañó y disfrutó del día veraniego de aquel año 1969, recordado por muchos como aquel en que la luna se encontró con el hombre.
Para mí fue también el año en que ocurrió el primer baño familiar con título de cuadro:
Niño desnudo con mano en la cara".

JC

Mil gracias al amigo Claudio por la inspiración

viernes, 22 de julio de 2011

Estrellas


"Somos viejo polvo de estrellas encarnado.
Un pálido brillo que recuerda aquel fulgor inicial. Cuán poco es, pero suficiente.
No llega hasta otros universos, otras estrellas, otros mundos.
Pero sí llega hasta ti".

JC

lunes, 18 de julio de 2011

Cosas por hacer


"Nos caen encima sin darnos cuenta.
Son un peso en continuo aumento que poco a poco nos deja sin respiración...
A pesar de eso hoy me he encomendado una nueva tarea:

Rescatar las pequeñas cosas; aquellos momentos irrepetibles; ese instante mágico que de otra manera desaparecería sin dejar rastro -ni siquiera en nuestra memoria, tan ocupada en el momento, en lo cotidiano-...

-Ese día en que te reconociste a tí mismo que aquella chica te gustaba, cuando pensabas que nunca más encontrarías a alguien especial...

-El recuerdo de un verano en soledad escuchando el mar con él observándote mientras intentabas encontrarte a ti mismo de nuevo entre aquel océano de páginas y letras escritas por extraños...

-La tristeza que te dejó la cara llena de barba. Una barba que, como los buenos amigos, puede irse, pero siempre termina volviendo...

-Aquel rostro lleno de vida junto a ti. Su maravillosa e inolvidable sonrisa, mientras disfrutas de la alegría de su compañía en una sala abarrotada de completos desconocidos...

-Tu nombre mal pronunciado -siempre- en los labios llenos de cariño de aquella anciana que ya no está...

-Sentir tu niñez pese a la distancia, y ver de nuevo el mundo eterno, generoso e inagotable...

-Despertar y ver que todo lo que amas sigue contigo...

-Ver que todo lo que eres, tu esencia, lo que te define como ser humano, es apreciado, respetado y amado...

-Sentir que no estás del todo solo en este mundo, aunque muchas veces lo pienses...

-Esa voz en tu idioma tan lejos del hogar, que se cruza en tu destino lo justo para hacerte sonreir...

-Un toque de humor en aquel desconocido del que perfectamente comprenderías su malestar...

-La luz que ilumina el mundo cuando te veo...

-A mí mismo, escribiendo estas palabras volviendo a casa, intentando reflejar algo positivo en mi libreta, cuando mi realidad se ha oscurecido de repente...

-La promesa de un día especial por venir, aunque al final solo la espera haya merecido la pena...

-El sol en mi cara en un frío día de otoño.

-Las llamadas recibidas en recuerdo del día en que apareciste en el mundo, todas ellas sinceras...

-La confianza de un amigo, depositada a tu cuidado como el tesoro que en verdad es...

Sé que es una tarea inagotable, tan perdurable como mi propia vida, pero sé también que ninguna otra esbozará una sonisa como la que ahora mismo luce en mi rostro..."

JC

jueves, 14 de julio de 2011

Fotografías en blanco y negro


"Adoro y temo al mismo tiempo contemplar fotos antiguas.
No importa la distancia; no importan el retratado ni el lugar ni la acción capturada.
Pequeñas ventanas a un mundo perdido, cada imagen encierra un sistema solar. Con algo de suerte, cada palmo tendrá uno.

Miradas ya desaparecidas, guiñando, sonriendo, vibrando repletas de vida. Seres que se nos asemejan a semidioses, que en los antiguos tiempos tuvieron la fortuna de ser contemplados por nuestros hermanos...Detenidos en el tiempo, hermosos y brillantes para siempre.

Todas esas imágenes muestran pérdidas. Las pasadas y las que han de venir.
Hasta nosotros mismos nos convertiremos en cifras.

El puzzle de la Humanidad configurado por los pequeños retazos de nuestros más felices, curiosos, duros y esperanzadores momentos.

Veo a un niño abriendo los ojos al mundo, a un mundo preparado para ser abarcado por unas manos recién alzadas...
Dios y el hombre casi rozándose los dedos, esperando demasiado el uno del otro, pero siempre con una sonrisa cómplice en los labios.

Veo a mi padre joven y orgulloso, atlético...y aún a mi lado.
Y a una niña sonriente con un pequeño juguete en sus manos, que un día me daría forma en su interior y que aún sigue haciéndolo en mi interior.

Pequeños flashes que recuerdan lo que fui e intentan vislumbrar los cambios que ni siquiera uno mismo puede adivinar.

Porque todo tesoro tuvo una vez un dueño.
Porque el anciano aún contiene al joven que una vez ocupó su lugar.
Porque todo reflejo del pasado fue -aún fugazmente- la Realidad por un instante, el summun condensado de la existencia en una pequeña y contenida gota del tiempo.
Busca estas pequeñas gotas una tras otra.
Reflejos de un ser sediento.
Poco a poco consigo juntar algunas. Las justas para humedecer mi sed.
Va a ser una hermosa vida..."

JC

Fotografía por Harry Callahan. Chicago, 1950

domingo, 10 de julio de 2011

Compañía



"Me levanto
enfermo.

Discuto conmigo.
Ir
no ir.

¿Cómo andas,
estómago?
Igual que tú,
responde.

No se hable
más.

Nos acurrucamos
los dos
y
nos hacemos
mutua
compañía"

J.C.

miércoles, 6 de julio de 2011

La espera



"Una pareja:

Él detrás, situando sus brazos sobre el vientre de ella. La chica intenta tomar una foto, pero no le gusta. Patalea en el suelo con el pie izquierdo como una niña enfadada y sonríe. Lo intenta de nuevo. Ahora sí. Gira ligeramente el cuello. Se besan.

Ocupan el centro, acaramelados, mirándose, besándose con los ojos, como si no hubiese nadie a su alrededor. Un instante después ya no están.
Más tarde los localizo. Parece que disfrutasen del movimiento, o de mi búsqueda para encontrarlos.

Un trío:

Conversan animadamente. Parece que esperan a alguien más.

Una chica:

Habla por el móvil. Bosteza (como yo). No parece muy metida en conversación. Quizás no haya nadie al otro lado. No lo sé. Solo lo supongo.

El trío:

Ya no está. La gente va y viene. Como en la vida.

Una chica:

Rescata al chico de mi lado, mientras él habla por el móvil. Si alguien como ella viniese a buscarme colgaría inmediatamente. ¡Al diablo con el móvil!

La chica de azul:

Continúa mascando chicle. Parece que este paga por la espera. Intenta no parecer ansiosa, pero no lo consigue.

Una pelea:

La gente mira. Segundos después todo sigue como al principio.

El tráfico:

Se mueve a ritmo de Semana Santa.
Mientras, se forman grupos más o menos numerosos. La mayoría pequeños.

Yo:

Pasan cinco minutos de la hora. El calor del autobús acaricia mi espalda. Recuerdo otro día aquí, no hace mucho. Se repite el baile. ¿Termina todo por repetirse?

El hombre a mi derecha:

Encuentra a quien esperaba -o es encontrado- y salta de mi lado. Escucha animadamente, asintindo y sonriendo. Abandonan la orquesta.

Una chica:

Sentada en la barandilla, con los pies apoyados en la barra. Su pareja -lo sabré por el gesto en unos segundos- aparece por detrás y acerca las manos a su cintura. Respingo y mirada hacia atrás. Sonrisa y beso.

Otra pareja:

Ella apoya ligeramente su cabeza sobre él, cariñosamente. Bostezos. Las ganas aún vencen a las fuerzas.

Yo
:

Creo ver a alguien conocido. Me equivoco. Casi es de noche. Estamos iniciando octubre.

La chica de las piernas bonitas:

Pasea de un lado para otro, luciéndose. Lo sabe. Eso le resta todo el encanto. Se gira y anda enérgicamente, pero recibo una llamada y la pierdo de vista.

Yo:

Dejo la plaza y camino hacia el nuevo lugar de encuentro.

Es curioso el momento del cambio, de la transformación:
Caras largas, aburridas, cansadas. Miradas perdidas. Entonces aparece el esperado. La esperada. El rostro cambia, vive, recupera la esperanza. Sonríe y recobra todo su esplendor. Puede durar un instante o minutos, pero siempre es mágico...Un abrazo, un golpeteo en el hombro, saltos de alegría desbocada...Y todos renacemos un poco..."


JC

jueves, 30 de junio de 2011

Segesta, siglo I a.c.

"Camino sin rumbo fijo... Ni mis pasos ni mi vida lo tienen desde hace ya mucho tiempo. Más del que quisiera recordar.

Mi mujer, mi vida, abandonó este mundo...

Ahora mi alegría me parece un sueño lejano nunca vivido:

falsos recuerdos que extraños y lejanos dioses me otorgaron tan solo para torturarme...

Su preciosa sonrisa y sus ojos profundos ojos color miel brillaban como ninguna joya hizo o hará nunca. Llenó mi existencia como nunca pensé que pudiera hacerlo ninguna cosa o ser en este mundo...

Desde que era apenas un chiquillo tan solo me preocupé de la diversión y de mí mismo. Todo cambió cuando nuestros caminos se cruzaron, aunque entonces no lo comprendí. ¿Cómo podía hacerlo?

¿Cómo puede un niño recién nacido comprender a su hermano mayor agazapado en un rincón, preocupado por las atenciones que recibe el pequeño, mientras intenta disimular su decepción con una forzada sonrisa? ¿Cómo puede el inconsciente adolescente ponerse en el lugar del padre agobiado por las deudas y dificultades de la vida para sacar adelante a su familia? ¿Cómo podía yo reconocer a mi Diosa y Madre, Hermana y Amante, Compañera y Amiga...a aquella que lo significó todo para mí? Y aun así...

Mi ser vibraba en su compañía, feliz y completo al fin, aunque nunca antes hubiese sentido que me faltase algo para estarlo... Recuerdo su esbelto cuello, el nacimiento de su pelo sobre la nuca y la preciosa forma en que sus cabellos se rizaban.

Me veo a mí mismo contemplando extasiado su rostro elegante, inteligente y sincero...y a continuación la veo inerte entre mis brazos, junto a nuestra promesa de una vida más allá de las nuestras. Y así como los indígenas que habitaron estas tierras en tiempos remotos desaparecieron tras el paso de griegos y púnicos -cuyas sociedades e imperios cayeron y desaparecieron a su vez-, yo desapareceré -y conmigo ella, mi amor, mi vida-, al igual que la República caerá pese a todo su poder, como caerá el Templo que ahora mismo contemplo en la lejanía de la gran explanada...

La erosión y el tiempo fluirán sobre él, desgastando sus muros y su base, agotándolo lentamente hasta derribarlo cual manada de lobos en busca de su presa...

Dioses, ¡Dadme Fuerzas! Antepasados, ¡Tened piedad de mí! Lares y Penates, ¡Protegedme!

Pues nada tiene sentido , ni interés ni necesidad salvo el dolor y la angustia, los pedazos de un corazón roto en incontables partes y la esperanza de que el mañana no exista para aquél que consiguió más de lo que jamás se atrevió a soñar y que, por un breve instante entre el nacimiento y la muerte, amó y fue amado..."

J.C.

viernes, 24 de junio de 2011

Frases


“Y aquél chico-hombre-viejo-niño, se acunó con las frases aprendidas a lo largo del camino -camino corto, como lo son todos una vez acabaron-.

Frases cortas como la vida, porque a cada momento que pasa somos una nueva persona. Tenemos cientos, miles de fugaces vidas acumuladas, hablándose, discutiendo, mezclándose…

Se acunó con frases apuntadas, recordadas, oídas, releídas, amadas, que cortan el alma y lo revuelven, le dan la vuelta, y destrozan, y curan y entretienen…

Frases recopiladas a lo largo de toda una vida, que huelen a infancia, a manos de bebé fuertemente aferradas a la vida…

Frases que acunan el sueño inocente y que nunca podrían vislumbrar el tiempo que transforma al niño en tumba.

Frases de antiguas muñecas rotas en museos -olvidadas por sus pequeños dueños hace mucho, mucho tiempo-, sobrevivientes de civilizaciones enterradas.

Frases que terminan incorporándose a uno mismo, hasta no poder distinguir dónde empiezan ellas y dónde nosotros. Que sustituyen al propio ser cuando necesita curarse del mundo.

Frases con las que tu alma se une a la mía. Que hablan de ti. Que buscan volver a su verdadero hogar a través de mi mirada.

Frases que ven, que entienden y que aman. Sin palabras ni sonidos. Sin siquiera letras.

Frases que son sin ser. Que hablan sin ser pronunciadas, que te rodean y te perfilan, y que apenas se atreven a rozarte aunque nada más desean.

Frases que sustituyen a Dios como verdad cuando no hay nada más a lo que aferrarse.

Frases que vienen de frases que vienen de frases que vienen de frases que vienen de hombres que surgen de hombres que repiten de otros hombres. Un arco sin fin que sin embargo un día empezó y otro día terminará.

Frases como colchón, para evitar el dolor, para sustituir la pérdida por -en definitiva- nada. Para engañarnos a nosotros mismos, para fallarnos y después fallar al mundo.

Frases de adiós que se atascan en nuestra garganta, que desean salir y vivir, ahogadas por el mar que baña nuestras mejillas…

Frases de sábanas limpias cuando el lenguaje está aún despertando y no sabe aún cómo llamar a aquella sensación aunque lo intuye.

Frases de alegría sin motivo, salvo ser y estar, de amigos y juegos y buenos recuerdos.

Las frases con las que abrazo tu nombre para no olvidarlo.

Aquellas que me recuerdan tus ojos de color adolescente.

Que se introducen hasta saciar nuestro hambre, que sienten la necesidad de salir al exterior, transformadas, ya nuestras al fin, ya nuestras.

Aquellas que acarician tu vientre con mis labios.

Las que pronuncia nuestra piel al besarse.

Las que viven solas y recuerdan, cuando hace ya tiempo que uno mismo olvidó.

Y que acunan y cuidan de uno cuando no queda nada por decir más que adiós.”

J.C.