domingo, 22 de febrero de 2015

Saló del Manga de Barcelona 2014

Demos un repaso a lo que fue el Salón del Manga de 2014.
Si hace un par de ediciones cambió la ubicación del Salón para dar cabida a un número de visitantes que no hace mas que crecer año tras año (130.000 en esta XXª edición), para esta ocasión el recinto se volvió a ampliar en 15.000 metros cuadrados, recuperando de nuevo esa sensación de amplitud perdida en 2013.
Si el año pasado se desbordó la asistencia de público hasta el punto de que hubo que cerrar la entrada, dejando a cientos de visitantes en la calle (entrada en mano) porque el aforo estaba completo, para el 2014 la gente de FICOMIC encontró una solución mas que razonable: las entradas que se pusieron a la venta eran para una fecha concreta y solo podian usarse durante ese dia, de manera que el aforo estaba totalmente controlado. Por supuesto, al agotarse las entradas via internet, se cerraba la venta en taquillas.
Es cierto que algunos aficionados no pudieron comprar las entradas in situ y entrar el dia que se acercaron al Salón porque las entradas se agotaron para el sábado y el domingo, y algunos se quedaron sin poder ver a sus autores favoritos el dia en que tenian previsto acercarse a alguna sesión de firmas.
Suponemos que para los próximos años este sistema se mantendrá, o sea que quien quiera acercarse al Salón, tendrá que ser previsor si no quiere quedarse en la calle.
En lo que se refiere a la distribución del recinto vimos mejoras interesantes:
La zona de "restaurantes" (tiendas de comida preparada) fué separada de la zona comercial, dejando el espacio entre tiendas libre de esas interminables colas de gente hambrienta que pacientemente esperaba una ración de ramen, sushi o cualquier tipo de pastelitos y chucherías orientales.
Que el escenario para actuaciones, de cosplay y karaoke quedase bajo una carpa en un espacio abierto, y fuera de la zona recinto comercial, permitió que fuese mucho mas tranquilo pasearse entre las tiendas y por las exposiciones sin el griterío y la música a todo volumen.
Pero sin duda lo mas destacable de esta edición fuese la ampliación de la zona dedicada a la cultura tradicional japonesa. Con un espacio aislado en una planta superior al que bautizaron como "Espíritu de Japón" dedicado al Bonsai, el Ikebana, el arte del Kimono, el Shiatsu, el Kobido, el Reiki, la cocina macrobiotica... Un amplio espacio con varias exposiciones y 4 días de talleres, además de una larga lista de charlas realmente interesantes, que nos permitieron alejarnos un poco de lo digital y del papel impreso.
Se mantiene la tendencia que otorga mayor visibilidad al sector del videojuego, que ya comentamos hace unos meses.
Este año teníamos una exposición de Pokemon bastante importante en lo que a tamaño se refiere. Y el espacio de pic-nic (en realidad era el espacio de Nintendo) estaba presidido por un enorme Pikachu inflable.
Por otro lado, las tiendas de merchandising parece que ya no solo tienen peluches, llaveros y figuras (que también los tienen), si no que se van diversificando por un lado hacia el mundo de los disfraces y por otro hacia el sector del material de dibujo.
En lo que se refiere a las exposiciones, se mantiene en general la cotumbre de no exponer originales:
Aparte de una pequeña exposición de filatelia con temática manga, lo demás eran reproducciones de posters y poco mas.
Solo destacó el montaje "Chez Niimura", una muestra de la obra de Ken Niimura (invitado del Salón), que si que nos trajo varios originales, tanto de ilustraciones como de páginas de sus trabajos para Japón y para EEUU.
Y para terminar, veamos lo que pasó en las sesiones de firmas:
Llevamos varios años viendo cambiar los sistemas que cada editorial usa para ver quien merece una firma de un dibujante o un guionista. El 2014 nos trajo variedad:
Norma sorteó mediante solicitudes por correo electrónico números para las sesiones de firmas de los autores de I am a hero (Kengo Hanazawa) y All you need is kill (Takeshi Obata, dibujante también de Death Note).
Si habías sido agraciado en el sorteo, para recoger el número había que comprar un libro, el que quisieras, de ese autor, en ese stand. Y en las firmas de Norma, no se dedicaban libros, si no las típicas láminas exclusivas para las firmas del Salón.
Las colas de 100 números por sesión, que se repartian aleatoriamente (podías llegar el primero y que te dieran el número 80, por ejemplo...) se hicieron eternas y algunos fans se fueron sin su firma en las últimas sesiones de la tarde para no perder el tren de vuelta a casa.
En Norma también, algunos de los autores con sesiones de firmas fueron Kenny Ruiz y Rubén Candel, que dedicaron ejemplares de la nueva edición revisada de Norma del número 1 de Dos Espadas y también el número 3. Y Marta y Misha de Skizokrilian Studio dedicaron copias del segundo tomo de su A través del Khamsin.
Ken Niimura dedicó ejemplares de su libro de ilustraciones y de su novedad, Henshin.
Para estas sesiones solo había que estar allí con tiempo suficiente y llevar un libro suyo (de Norma Editorial, claro).
 
Pero la estrella de este año, con permiso de los autores antes mencionados, fue Takehiko Inoue. El autor Slam Dunk y Vagabond firmó libros de cualquier edición en el stand de Ivrea, que organizó un sorteo entre aquellos fans que mandaron una selfie donde se les viese con su colección de libros o videos de la obra de Inoue.
Tristemente el criterio de elección no quedó muy claro. No se sabía si serian elegidos aquellos aficionados con mas obras del autor en su poder, o aquellos que se hiciesen la foto mas simpática. Y hubo bastantes decepcionados por no tener número.
Habría sido divertido ver las fotografías, aunque posiblemente no tanto como lo fue leer los comentarios en el facebook de Ivrea donde algunos "grandes fans" se lamentaban ante la injusticia cometida cuando no pudieron conseguir un número para la única sesión de firmas del viernes.
Por lo visto fueron bastantes los fanáticos del dibujante japonés que llevaban años y años esperando a que Inoue viniese, y que esperaban también a que llegase para comprarse un libro del autor... porque no tenian ninguno.
Por cierto, para recoger el número tras haber sido seleccionada tu foto, había que comprar un libro, el que quisieras, en el stand de Ivrea.
Y así pasó otro año el Salón del Manga. Visto lo visto, parece que persiste la tendencia a dejar un poco de lado el manga en favor del anime, pero sobretodo del videojuego.
 
No sabemos lo que nos deparará la XXIª edición, pero al menos vemos con esperanza que cada vez son mas los aficionados que además de leer, disfrazarse y/o jugar, dibujan.
Es un comienzo para que quizás algún dia los libros tengan un buen empujón.

Reseña y fotografías: Mr. O