miércoles, 6 de julio de 2011

La espera



"Una pareja:

Él detrás, situando sus brazos sobre el vientre de ella. La chica intenta tomar una foto, pero no le gusta. Patalea en el suelo con el pie izquierdo como una niña enfadada y sonríe. Lo intenta de nuevo. Ahora sí. Gira ligeramente el cuello. Se besan.

Ocupan el centro, acaramelados, mirándose, besándose con los ojos, como si no hubiese nadie a su alrededor. Un instante después ya no están.
Más tarde los localizo. Parece que disfrutasen del movimiento, o de mi búsqueda para encontrarlos.

Un trío:

Conversan animadamente. Parece que esperan a alguien más.

Una chica:

Habla por el móvil. Bosteza (como yo). No parece muy metida en conversación. Quizás no haya nadie al otro lado. No lo sé. Solo lo supongo.

El trío:

Ya no está. La gente va y viene. Como en la vida.

Una chica:

Rescata al chico de mi lado, mientras él habla por el móvil. Si alguien como ella viniese a buscarme colgaría inmediatamente. ¡Al diablo con el móvil!

La chica de azul:

Continúa mascando chicle. Parece que este paga por la espera. Intenta no parecer ansiosa, pero no lo consigue.

Una pelea:

La gente mira. Segundos después todo sigue como al principio.

El tráfico:

Se mueve a ritmo de Semana Santa.
Mientras, se forman grupos más o menos numerosos. La mayoría pequeños.

Yo:

Pasan cinco minutos de la hora. El calor del autobús acaricia mi espalda. Recuerdo otro día aquí, no hace mucho. Se repite el baile. ¿Termina todo por repetirse?

El hombre a mi derecha:

Encuentra a quien esperaba -o es encontrado- y salta de mi lado. Escucha animadamente, asintindo y sonriendo. Abandonan la orquesta.

Una chica:

Sentada en la barandilla, con los pies apoyados en la barra. Su pareja -lo sabré por el gesto en unos segundos- aparece por detrás y acerca las manos a su cintura. Respingo y mirada hacia atrás. Sonrisa y beso.

Otra pareja:

Ella apoya ligeramente su cabeza sobre él, cariñosamente. Bostezos. Las ganas aún vencen a las fuerzas.

Yo
:

Creo ver a alguien conocido. Me equivoco. Casi es de noche. Estamos iniciando octubre.

La chica de las piernas bonitas:

Pasea de un lado para otro, luciéndose. Lo sabe. Eso le resta todo el encanto. Se gira y anda enérgicamente, pero recibo una llamada y la pierdo de vista.

Yo:

Dejo la plaza y camino hacia el nuevo lugar de encuentro.

Es curioso el momento del cambio, de la transformación:
Caras largas, aburridas, cansadas. Miradas perdidas. Entonces aparece el esperado. La esperada. El rostro cambia, vive, recupera la esperanza. Sonríe y recobra todo su esplendor. Puede durar un instante o minutos, pero siempre es mágico...Un abrazo, un golpeteo en el hombro, saltos de alegría desbocada...Y todos renacemos un poco..."


JC

5 comentarios:

Pablo dijo...

¡Me ha gustado mucho!

The Korinthian dijo...

¡Mil gracias, Pablo!

Miguel A. dijo...

Los que llegamos temprano, o a la hora, tenemos tiempo de fijarnos en estas cosas.

Carmen dijo...

Muy buena idea! Enhorabuena

The Korinthian dijo...

Miguel Ángel:
Diste en el clavo,jejejeje
Y encima ese día llegué superpronto.

Carmen:
Lo que hace el aburrimiento...XD
¡Yo sólo transcribí lo que veía!
¡Gracias! :)