lunes, 4 de julio de 2011

Pequeñas mentiras sin importancia


Sublime. Solo así se puede nombrar el inmenso talento interpretativo del grupo reunido por el interesantísimo Guillaume Canet (autor de la también estupenda No le digas a nadie).

Un grupo de amigos y sus relaciones entre sí, con ellos mismos y el mundo. Una premisa sencilla para mostrar la enorme riqueza del alma humana, su complejidad, sus retos, su enorme incapacidad y su alegría.

No se puede explicar: Hay que disfrutarla.
Dos horas y media de unos actores en gracia que nos hacen partícipes de unas vidas que bien podrían pasar por reales en un documental. Esa es la magia del film.

De lo mejor que he visto en mucho tiempo...

4 comentarios:

Miguel A. dijo...

Tengo muchas ganas de verla. ¿Te acuerdas que el metro de Londres estaba lleno de carteles de esta película cuando estuvimos en KaPow!?

The Korinthian dijo...

Me suena, pero no me acordaba de que los vimos...
¡Que no se te escape!

Carmen dijo...

Buena peli, sí señor.

The Korinthian dijo...

¡Me encantó, Carmen!

Y la selección de música también, aunque la que me gustó especialmente fue la canción
"Talk to me".

¡Un abrazo!