miércoles, 27 de enero de 2010

Miracleman, por Alan Moore


Recientemente pude disfrutar de la magnífica lectura de la miniserie escrita por Moore hace prácticamente dos décadas (gracias, amigo Fran), y que no hemos podido recuperar para el gran público hasta hoy día por la pugna por los derechos de publicación (algo que parece que está cercano a solucionarse, con el anuncio hace poco de un poster a la venta del personaje realizado por Joe Quesada).
Los once números de dicho relanzamiento dieron una vuelta de tuerca a las aventuras iniciales publicadas, dotándolas de realismo, dureza y magia intelectual.
La vida de Miracleman y de sus primeros compañeros (Kid Miracleman y Young Miracleman) gira en torno a una dualidad: Son seres humanos normales que tras decir una palabra mágica cambian a sus contrapartidas superpoderosas. La historia se inicia años después de lo que fue su aparentemente desaparición absoluta, mezclando el presente con las explicaciones de lo que fueron y lo que pasó, reutilizando las historias originales para darle una nueva e ingeniosa reinterpretación a toda la historia de los personajes.
Manipulación, poder, cambio y familia, abuso, amor, renunciación...Todo eso y mucho, muchísimo más para unas historias inolvidables que tuvieron la fortuna (y tenemos) de haber sido ilustradas por autotres tan sólidos y/o prometedores como Garry Leach, Rick Veitch, Totleben o Alan Davis.
Acabo de leerlas, pero estoy deseando poder volver a hacerlo...

4 comentarios:

Oneyros dijo...

Supuestamente Marvel ha adquirido los derechos de Miracleman, imagino que valdra tanto para publicar nuevas historias (Neil Gaiman por dios!!!) y reeditar las antiguas

The Korinthian dijo...

Seguramente.
Además, ahora que lo leí, tengo ganitas de seguir con la etapa Gaiman.

Carlos Pujol dijo...

Cuando lees obras como esta, te das cuenta lo lejos que están el resto de escritores del nivel alcanzado por Moore, lo suyo es de otro planeta.

The Korinthian dijo...

Pues sí, Carlos. Pocos autores han intentado dar un impulso al medio y explorado sus enormes posibilidades como Moore, y menos aún lo han conseguido.
Un saludo!