martes, 19 de octubre de 2010

Si valoráis vuestras vidas...


...o vuestro tiempo y dinero, siendo más concreto o menos ampuloso...Siento tener que decirlo, pero apenas he podido terminar de leer el segundo número de la miniserie de Neal Adams, Batman Odyssey, y me temo que ni leeré el tercero (ya no he pedido el resto por el catálogo Previews).

Si la narrativa no hace más que entorpecer la lectura fluida de la historia, a esta no hay por dónde cogerla puesto que no cuenta nada interesante, y los diálogos son largos, presuntuosos y absurdos...la conclusión es obvia.

Un par de detalles adicionales:
-En esta segunda entrega nos encontramos con dos páginas que en realidad son la misma (son el mismo original), estando situadas en la primera y penúltima página. Neal cambia los diálogos de Bruce wayne en ambas y...¡Voilá! Ya tenemos dos paginitas terminadas al tiempo de solo trabajarse una.

-Los malos intentan hacer volar un coche que contiene hidrógeno y no lo consiguen. Batman se dedica, cabreado, a explicarles los motivos técnico-químicos de por qué eso no es posible.

¿Queréis más? Avisados estáis...

6 comentarios:

Eduardo Sacristán Puig dijo...

Pobre Neal Adams, si ya comprobamos hace unos años como estaba de la cabeza, ahora.....

Ampuloso.......jajaja que risas en Aviles con el tema ;-)

Yota dijo...

Y a cuantos eisner la van a dominar? XD

Mike Lee dijo...

A la altura del "Goddamn Batman" de Miller.

¡Saludos!

The Korinthian dijo...

Eduardo:
Yo es que le pillé aún asentado y majo en las sesiones...¡qué suerte!

Yota: Sólo al de autor asturiano del año,jejeje

Mike:
¡Completamente!En la misma línea...
Un saludo!

Gabriel Romero dijo...

Creo que queda claro que Neal Adams sigue siendo un dibujante realmente increíble, posiblemente uno de los mejores que pueda haber en el mercado... ¡Pero como guionista es un truño de mucho cuidado!! No pude seguir leyendo después del coñazo del coche y la explicación de por qué no explota!! Yo es que nunca pude con la Química!!

The Korinthian dijo...

Lamentablemeente infumable, Gabriel...